miércoles, 12 de octubre de 2011

Si quiero...quiero...




Quiero ser el gran amor de tu vida,
ese amor que te mira, se ríe y sonríe al recordarte,
ese amor, ese cariño y esa nena que no te olvida que te piensa y repiensa y te siente dentro en sus lugares más recónditos.

Me gusta intentar ser la que disfruta, cada instante, cada segundo y cada momento de tus presencias y sobre todo está ahí en tus ausencias.

Adoro deleitarme con tu compañía, esas noches y esos días, esas conversaciones interminables, esas risas cómplices y esos helados de postre con retaila...

Anhelo esa compañía eterna que bajo el cielo de nuestras miradas entrecruzadas encontró un abrazo, miles de besos, caricias y que, un día, ascendió al placer más imperecedero.

Eternizo y deseo prolongar, eternamente, la felicidad esa felicidad que un día me inculcaste en tu mirada de un azul intenso e ilimitado traduciéndose con el paso del tiempo en un intenso, perenne e inagotable júbilo de momentos.

No quiero pertenecerte, ni ser tu dueña, ni ser un apoyo; no, eso no quiero, tan sólo deseo no sólo echarte de menos sino más bien necesitarte...y necesitarte hasta el punto que mi vida carezca de sentido con perderte tan sólo una décima de segundo en cada instante.

Soy, intento y me encanta ser quien te quiere y te ama, te mima, te cuida, te sonríe y ríe a carcajadas por instantes de compenetración de dos almas en una, de dos seres que se entregan en madrugadas de desvelos, en amaneceres sonrientes en unos sentires intensos y quien nota que la observan mientras duerme y quien mira y acaricia suavemente notando en un rostro una paz perpetua y eternizada por estar unidos por un beso y por sentirse dos cuerpos entrelazados sin inciertos.

No quiero visitas esporádicas y vacías llenas de falsas promesas cortesías, sino ser el alguien en tu vida que la complementa, la llena y la colma de alegrías provocando la mejor de las sonrisas...esa sonrisa.
Quiero ser quien te endulzó la vida en un instante y a partir de ahí se quedó presa de tu rostro y que desata en ti ese brillo imperecedero en tu rostro señal de un amor sincero, eterno y sin medida.

Y así, hacer de mis sueños poesía; escribir, rememorar relatos cortos, largos e infinitos de amores eternos que, un día, aparecieron en mi vida y se instalaron en mi alma, para no abandonarme ni en mis noches, ni en mis días.





..."Es increíble como una persona te puede cambiar el animo en cuestión de segundos"...




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