miércoles, 12 de noviembre de 2014

MERECE LA PENA...





En días en los que vuelves a recordar y te vuelven a la memoria, esos momentos inciertos que te han sucedido, esos momentos, que forman parte de esa llamada “ley de vida” tan injusta y cruel,  es en esos momentos cuando observas cómo aún te sientes triste, melancólica, que aunque deseas o pasar página (es imposible) o intentar que te duelan menos tus nostalgias, no puedes; son sucesos que te marcan y te acompañan en el devenir de los tiempos, en el devenir de tus tiempos, para el resto de tus días...

Al fin y al cabo es la vida, es tu vida  la que merece la pena vivir y es tan necesario hacerlo con sus alegrías, sus penas que estos instantes forman parte de ella y no nos damos cuenta de eso hasta que no llegan y no sabemos apreciar nuestro día a día hasta que nos superan...

Pero, es precisamente en estos momentos desagradables, en los que te das cuenta de cuan importante es un apoyo, valoras lo que cuenta una complicidad y sientes lo feliz que te hace una mano amiga.
Es, en estos momentos, en los que más necesitas a tus amigos; pero a esos amigos  con mayúsculas, a esos que están siempre ahí pase lo que pase y pese a quien pese.

Muchas son las preguntas que se agolpan en tu mente ante esas historias, de “aquellos tiempos” y aunque el corazón está triste, muy triste...e incluso, me atrevo a decir que  se puede llegar a sentir un poco de vacío...hay sucesos impredecibles e inexplicables que jamás llegas ni logras entender; lo mismo es porque no necesitan entendimiento, ni comprensión y suceden porque sí, sin darles más importancia y más vueltas que la realidad misma por muy duro que a veces nos parezca.

La vida es extraña, rara y dura, nos pone pruebas, nos las quita...deambulamos, estamos de paso y a veces esos pasos no son ni firmes, ni seguros tan sólo son devanear de un momento incierto, caótico y lúgubre. O bien el fin de un letargo demasiado lento y decrépito, que tan sólo acaba de la mejor-peor manera posible o factible.

En la vida conocemos todo tipo de individuos, todo tipo de "paisanos", como diría mi buen amigo Carlos, pero nos quedamos con quien realmente “merece la pena”.
Las personas van, vienen, se quedan o no, pasan  de largo o de soslayo.
A veces, la mayoría y por suerte, sin pena ni gloria pero hay seres inciertos, que conoces por casualidad, por un cúmulo de situaciones y circunstancias que de repente llegan sin saber cómo, ni por qué, ni dónde ni cuándo encajan en tu vida y tú en la de ellos y aunque "marchen", esas ausencias están tan presentes que se sienten mucho más, aunque tengamos entre nosotros esas, tan temidas distancias...y no te sientes solo, pues recordemos que aunque estemos solos, estamos unidos en la soledad...

Cuando pasan los años, te dan lo mismo ciertas historias, ciertos qué dirán, determinados "dimes y di-retes", vas más a tu aire, lo sabes y te "requetencanta" que sea así; y es entonces, cuando decides lo que merece y no merece la pena, y es por tanto lo que tú eliges, así, tal cual...entonces, merece la pena...

Merece la pena, escuchar tu voz, oír a diario todas y cada una de tus palabras, con ese timbre tan particular y ese acento, tan tuyo...
Merece la pena, imaginar la última vez que nos vimos, esa mirada lánguida cuando nos encontramos y no te vi; esa sonrisa tierna, eterna, maravillosa que me cautiva y enloquece hasta la saciedad ...
Merece la pena, dibujar tu cara y tu rostro con la yema de mis dedos al acariciarte y sentir en ellas como te estremeces con tan sólo rozarte...
Merece la pena, todos y cada uno de tus besos. Un beso tuyo en la mejilla, un beso en mis labios, un beso en mi boca y un beso en mi rostro y ya ni te cuento cuando lo haces en mil y un lugares...esos miles de besos...
Merece la pena, estar contigo. Desearte cuando no te tengo, cuando te pienso y te imagino o cuando te recuerdo...
Merece la pena, el admirarte es el primer paso para el amor de verdad, con mayúsculas...
Merece la pena valorarte, respetarte y añorar tanto a ti, como a todo lo que produces y sucede...
Merece la pena sentir, ese sentir eterno y único, que sólo sucede una vez en la vida...
Merece la pena querer, necesitar, querer, estar y ser sólo contigo...
Merece la pena...mereces la pena!!!


                                                                                                   Estrella Arroba Paredes
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