lunes, 18 de abril de 2011

COSAS QUE NUNCA TE DIJE...


Dos años sin ti y aún te recuerdo y parece que vas a entrar a decirme esa frase que, ya he conseguido recordar, con una sonrisa: “niña, qué haces”

Te fuiste muy pronto, sin darme tiempo a despedirme, creía que ibas a ser eterno, no contaba con que eso es “ley de vida” y me cogió de sorpresa, de sopetón y así, casi en un suspiro y sin darme apenas cuenta me quedé sin ti, pero contigo; te fuiste de mi lado, de mi vida pero es curioso pues creo que aunque te fuiste, cada día que pasa, nunca jamás he tenido esta sensación de sentirte más cercano y más a mi lado y así me he ido dando cuenta que esa “ley de vida” o “la vida es así” hace que tenga un angelito de la guarda a mi vera, siempre pendiente de mi y de mis cosas.

Fueron unos días aquellos de tu corta enfermedad muy caóticos, muy estresantes y me alegro que fuesen así, cada día más.
Me aterraba la idea de verte sufrir, de ver cómo lo pasabas mal...

Te fuiste, me abandonaste y te vas a perder en presencia muchos instantes de mi vida y te pierdes lo más importante de mis días: el día a día.
Eso sí en presencia pues repito y lo haré hasta la saciedad, cada día y cada momento te siento más cercano, más conmigo, incluso he empezado a coger tus costumbres y manías, las he adoptado y observo quizás asombrada cómo me vienen a la mente palabras y expresiones que tú utilizabas.

El otro día cuando comíamos, me comí la tortilla de patatas tal y como tú lo hacías, de la misma manera; por eso digo que para mí nunca te has ido y jamás te irás.
Y eso, sólo una de las mil anécdotas de que no te he perdido, no te pierdo y no te perderé aunque pasen mil años, papá.

Mucho me enseñaste, mucho aprendí contigo, mucho me inculcaste y por fin todo eso va dando su fruto y esta vez, sin llevarte la contraria.
Has sido un excelente ejemplo en todos los aspectos, un gran poeta en la sombra, cosa que heredé de ti y hasta en eso, me motivas e inspiras.
Has sido el mejor de los padres, el mío y de mi hermano, hiciste lo imposible por nosotros en todos los aspectos, y te salió, no sólo bien, sino genial, y sé que estás orgullo de nosotros porque nos ves, lo siento y te siento; me atrevo a decir que aún me sigues dando consejos.
Has sido un ser excepcional, como hijo, como esposo que me consta y has dado cariño a raudales a quienes estábamos a tu alrededor.
Nunca te dije un “te quiero”, pocas veces te di besos y abrazos pero tú sabes que te he querido y te quiero.
Me lo has dado todo y más, has sido un gran ejemplo, has sido un gran PADRE y para mí el mejor, lógico eres mi “papi”...
Hace dos años que te fuiste y aún te recuerdo, ya sin lágrimas incesantes, sólo con los buenos y grandes recuerdos; aún recorren mis mejillas alguna lagrimita de pena por haberte perdido a edad temprana y porque tu vida ha sido corta, demasiado corta y ese recuerdo me entristece en algún que otro momento, pero siempre permanecerás en mi recuerdo, en mi memoria, en mi vida y en todo lo que hago y siento, pues tú me enseñaste a sentir, a ser persona, a ser alguien que merece la pena en todo momento y por eso querría decirte miles de cosas, miles de palabras que llenasen hojas y hojas y no de lamentos; pero seré breve y sólo te diré algo mi papi querido: TE QUIERO...




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