martes, 20 de noviembre de 2012

NUESTRO ÚLTIMO BAILE...






Se ha dormido otra vez, pero le despierto con un beso; me gusta ver su cara cuando le he despertado. Es extraño, suele mirarme y observarme mientras duermo como si velara mis sueños y me protegiese de todo mal.

Le doy un beso, se despierta con mi leve roce en su mejilla y en sus ojos se denota felicidad ese brillo espléndido cuando me mira expectante.

No se sorprende de mi peculiar manera de despertarle y sonríe, brillándole aún los ojos más y haciendo su azul más intenso, si cabe.

Después una sonrisa amplia y luminosa puebla su rostro y se alegra de estar allí tumbado mientras me observa, pues puede estar contemplándome eternamente y yo, me dejo mirar y observar, dulcemente.

Tu mirada me hace grande, ese irresistible color azul de tus ojos son la mejor de las medicinas para y contra la tristeza.

La presencia y ausencia en nuestras vidas son tan frecuentes y los pasajes juntos tan escasos que nos deleitamos con pequeños momentos haciéndolos y convirtiéndolos en inmensos.

El vivir de recuerdos evitando el odioso olvido y la melancolía se hace perpetua y constante en nuestros días.

Olvidar no, nunca jamás...retomar y rememorar nuestros encuentros causales y no casuales, hacen de la vida un baile, una canción, una melodía y una letra.

Cada canción que escucho, cobra vida con o sin su presencia.

Tus ausencias se hacen inexistentes con melodías recientes y nuestras; nos hemos apoderados de canciones acordes a nuestro diario.

Mi sonrisa se evoca y se desdibuja cuando mis pensamientos vuelven a mi mente poblados de tu más aplastante presencia.

La música nos deleita, envuelve y se apodera de nosotros volviéndonos puro ritmo, eso sí recorriendonos a los dos al unísono, desde dentro hacia fuera todos y cada uno de nuestros sentidos.

Esos instintos se hacen presentes, con esos acordes musicales, en un vaivén de tempo imperecedero, que nos sumerge en un juego infinito y ególatra, haciendo que nuestros cuerpos y almas revoloteen, al compás de todos y cada uno de. nuestros sonidos envueltos, en la más arrolladora de las armonías acordes todas ellas, con nuestros más encarecidos compases.

Nunca me ha sucedido esto, ni lo he sentido, ni lo volveré a sentir;
Mi corazón sólo late al compás de un nombre, el tuyo;
Mi mente sólo tiene cabida al recordar y rememorar nuestros momentos;
A nadie he querido ni querré tanto;
Mis mariposas en el estómago son por y para ti;
Estar en ese maravilloso estado de idiotez continua...
Bueno y no todo el mundo es así, no a todos les sucede y yo tuve la gran suerte de conocerte y que formes parte de mi vida, siendo lo más importante de ella;
Por todo eso y porque me haces reír, hasta en mis peores momentos, me pones de buen humor y haces que sea y me sienta feliz....con lo cual ha sido nuestro último baile, pero no el definitivo...

Y se despertó del sueño y comprobó que era otra vez el recuerdo y la rememoranza de algo que hacía poco había sucedido o no, tan sólo era un maravilloso sueño....continuó con su vida, con la mejor de sus sonrisas y en ese su mejor estado...estado de idiotez continua....




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